- Me llamo Ramón Saldaña.
- No, no se empeñe señorita no le voy a dar más información.
- Si, si…, usted quiere que le diga todo sobre mi vida para luego utilizarlo con malas artes.
- A usted no le interesa si yo estoy casado o no. ¿No he venido yo solo?… Pues para que quiere saber nada más…
- Usted ponga en la máquina mi nombre, Ramón Saldaña y nada más.
- Que noooooooo… que no le voy a decir nada de lo que me pregunta.
- No me tienen que avisar por teléfono yo vendré en persona.
- Que no le voy a dar la dirección…, que a usted no le importa para nada donde vivo.
- Le digo que vendré en persona.
- A ver…, si usted no me quiere hacer caso tendré que hablar con su jefe.
- A ver señorita… A mí la cola no me importa para nada…, yo también he estado esperando mucho rato.
- Buenos días. Me llamó Ramón Saldaña. A ver si con usted nos podemos entender.
- Veo que vamos por el mismo camino que con la señorita. A ver si nos entendemos de una vez… Yo solo quiero cobrar los cien euros que pone en ese papel… ¿Lo ve? Aquí lo dice muy claro: “El Ayuntamiento pagará esta cantidad, y por una sola vez, a todos los jubilados mayores de setenta años que vivan en la localidad”.
- A ver… a ver, a mi no me hará creer que si pone mi nombre en la computadora…, no le dice que estoy jubilado y que tengo ni más ni menos que setenta y un años, tres meses y dos días.
- No insista no le daré ninguna explicación más. Ni mi domicilio, ni si estoy casado, ni si vivo solo o acompañado. Que nooooooooo, no insista…
- Mire… ve su papel…, pues ya está roto… No se hable más del asunto. Buenos días.
Estoy muy enojado… Muy enojado. Ya no hay educación ni respeto como antes. ¡Como me han tratado! Me querían sonsacar información y conmigo no van a poder. ¡Pues si señor! No tengo el nombre puesto en el buzón para eso, para que no me localicen. Entro y salgo del bloque de pisos sin hacer ruido y vigilando que nadie me vea y si alguna vez me cruzó con alguien no lo miro a la cara… al suelo, miro al suelo y aún hay alguien que me dice buenos días. Será posible… hasta los vecinos quieren espiarme. Es que en este mundo ya no estamos seguros en ningún sitio. ¡Ay!… si Juana viviera… pobrecita con lo reservada que era ella. Diez años y once días hace que se murió, y mejor así. Si hubiera visto como hoy me han querido sonsacar información…, y es que no tienen respeto ni por un pobre viejo de setenta y un años, tres meses y dos días.
No me lo saco de la cabeza, y eso me distrae de lo mío, de cómo llego a casa, y de cómo los voy a despistar. Si quieren sacar información de los otros viejos que lo hagan. Allá ellos, los desgraciados, pero conmigo ni hablar. Ahora me tengo que concentrar. Cogeré tres autobuses, uno para el lado contrario de donde vivo, luego cogeré otro para el centro y por fin el que me dejara a dos calles de mi casa. Estos seguro que tienen espías por todas partes y me seguirán. Seguro… emplean malas artes para averiguar todo de los pobres viejos y quitárnoslo todo. Por cien euros… ¡Bah!
ASSUMPTA VENDRELL
Entrades (RSS)