Las ondas de sus lamentos, se apretaban en el aire a medida que aumentaba su sufrimiento.
Como el sadismo de sus torturadores apretando los grilletes, la intensidad de sus gritos crecía hasta un máximo de indescriptible agudeza y a continuación remitía, tal vez desaparecería.
¡Pero no!, pues al poco éstos comenzaban de nuevo su secuencia, tenaces como olas marinas y cada vez que se repetían parecían hacerlo tras una menor pausa, aumentando así su frecuencia y apretando los cíclos de su emisión.
Desde el lugar de tortura y con la ayuda de un equipo de radio, los ecos de su suerte se difundían portados por las ondas que llegaban hasta sus aterrados compañeros de infortunio, apretados en una oscura celda, que al oírlos se abrazaban y apretaban aún más buscando mutuo consuelo, en un vano intento de hacer desaparecer el miedo que los atenazaba.
David Rodríguez
EL EDÉN
Aquella noche, Dios soñó que el edén existía. En ese momento, una cadena de acontecimientos sicronizados hizo que todos los planetas se alinearan.
Ese fue el principio de la cruel fatalidad: la vida humana.
Luisa Ros Muñoz
REBELDE CON CAUSA
Nací en primavera y era negro. Al ir creciendo, los otros cisnes que eran completamente blancos, se burlaban de mí.
Cuando llegó el otoño, me fui a otra granja, pero allí también se metían conmigo.
Siguió pasando el tiempo y yo seguí aguantando, hasta que llegó de nuevo el buen tiempo y decidí marcharme.
Me he hecho activista de las Panteras Negras.
Segundo Pino
PERSECUCIÓ FATAL
Estava amagada en una de les estances que comunicaven amb aquell estret, llarg i fosc passadís, quan, de cop i volta, s’obre la porta i allò apareix. Ella comença a sanglotar aterrida.
Francesc Gelabert
Recordo aquelles nits d’estiu al poble quan el vent udolava. Els nens ens amagàvem al portal i observàvem les àvies que prenien la fresca. De cop, callaven i alguna comentava: “és l’arbre que plora”, i amb el delit que donen els misteris als deu anys, tornàvem a parar l’orella per escoltar aquella història dels amants trobats morts al peu de l’arbre, al bell mig del bosc, al seu secret amagatall. Abraçats, mirant-se sense veure’s i somrient encara.
Llavors, quan acabava, amb l’últim sospir evocador de les àvies, trencàvem a córrer fins arribar al nostre destí. Allà, el més agosarat de nosaltres tocava llavors aquell líquid enganxós que rajava de l’escorça i just era en aquell moment que tots nosaltres hauríem jurat que l’arbre plorava.
Anna Cutillas
EL MECENAS
Era un día importante, se inauguraba en el pueblo un hospital financiado por una persona millonaria y grande por su generosidad. Estaban presentes las autoridades del municipio, la prensa, la televisión y el pueblo en pleno.
Hasta el momento, la gente tenía que desplazarse al pueblo más próximo para los servicios sanitarios importantes, ya que sólo disponían aquí de un ambulatorio.
Habían colgado la fotografía de Don Gregorio, mecenas del hospital en un lugar bien visible.
Comenzó el acto en medio de una gran expectación. Presidían el alcalde, el futuro director del hospital, el Sr. Párroco y, naturalmente, Don Gregorio.
Ya hecha la foto de familia, se dispusieron a cortar la cinta que habían colocado delante de la puerta del nuevo hospital. Pero nadie encontró las tijeras.
Isadora
Les meves petjades sobre la sorra les van esborrant les onades contínuament. La bellesa del mar en la seva grandiositat, el seu misteri, m’encisen i busco la resposta de la meva angoixa.
Oh mar, ara tan serena!
Per què no em tornes el vaixell on vas endur-te les meves il.lusions a les teves profunditats?
Silenci, silenci…
Vaig despullant-me mica en mica per llençar-me mar endins, buscant la resposta que ningú em dóna.
Consol Carrillo
LA DISYUNTIVA
Mi vida es el trabajo. En esta empresa solo aspiro a tener mi despacho en la ultima planta y yo todo lo que me propongo lo consigo. Puedo si la situación lo requiere, hacer uso de una mirada o una sonrisa ambigua. A veces la seducción es muy útil, productiva y rentable.
Cada mañana delante del espejo me someto a mi misma a un minucioso análisis:
- El traje bien, los complementos son los más adecuados, el maquillaje hoy esta solo pasable podría estar mejor. ..
Cada noche me acecha la soledad, cuando me desprendo de la mascara y retiro el maquillaje, éste me devuelve la imagen de una desconocida. Hay días en que esa otra mujer que vive en mi, me mira de una manera inquisitiva y feroz; no le gusta en lo que me he convertido y además pretende que…, ¡ le de su libertad! A mi me conviene que permanezca aquí, encerrada entre estas cuatro paredes.
Sé, que cualquier animal que viva en una perpetua cautividad, puede con el tiempo convertirse en un ser peligroso.
Charo Fernández
MENJAR
No havia nascut cec, però ara casi ho era.
Ell volia saber com havia arribat a aquesta situació. Nomes recordava que feia sis mesos si que hi veia. No havia patit cap accident.
De cop i volta va tenir gana i va pensar en fer el que havia fet els últims temps, sortir de casa caminar tres pomes de carrers, i entrar a l’hamburgueseria. Dues hamburgueses dobles amb formatge, ou ferrat, cogombres, tomàquet, enciam i cansalada, acompanyades per unes olioses patates fregides, això per dinar i sopar.
Però ara tampoc podia ni sortir al carrer. I tot això, l’únic pensament que tenia era, menjar, menjar, menjar. La seva gula l’havia portat a ser una persona immòbil i mig cega perquè s’havia engreixat 120 Kg.
Maribel Martínez
Hay un hombre que se parece mucho a todos, que conspira contra el mundo una tragedia, dejando tras de sí marcas de destrucción a su paso.
Poco a poco sin darse cuenta. Poco a poco sin darnos cuenta.
Irma Estopiñà
UNA NOVA VIDA
Somric.
Un aire de primavera envaeix la finestra per on trec el cap.
Els meus cabells s’enlairen, acompassant el moviment del vehicle.
Avui, després d’una llarga temporada de tractament a l’hospital, m’han donat d’alta. El taxista em pregunta: “On, senyoreta?”. “A l’aeroport”, contesto.
I torno a somriure. Plou, pero no importa, avui és el millor dia de tants altres que vindran.
Tinc el mòbil encès i envio l’últim SMS: “que tingueu un bon dia!”, i l’apago definitivament.
La ciutat segueix un ritme que no m’interessa i ja des de l’avió començo per fi el viatge d’una nova vida.
Cristina Sanfélix
EL ABUELO
El anciano despertó en el sillón. La habitación le resultó extraña, nada de su mesita con el tabaco picado y el papel de fumar. Ni un cenicero sobre los muebles blancos. Ni rastro de su nieto para acompañarle a casa. Buscó su bastón, no lo veía a su lado. Tampoco por ninguno de los rincones que alcanzaba a ver. No reparó en la claridad con que le llegaban todos los detalles de aquella sala, en la facilidad con que podía caminar hacia la puerta.
En el vestíbulo reconoció algunos rostros entre los que se habían fijado en él. Benito, el del bar, le dijo que no había visto al niño.
En aquella habitación del cuarto piso del Hospital General, Julián lloraba en un frio sillón de plástico, a los pies de la cama de su abuelo.
Eduardo Torralvo
PESQUISAS
Desde que había echado a su marido de casa Verónica andaba triste y no levantaba cabeza. Sabía que había hecho lo correcto, pero que duro era… Ahora él le había escrito una carta inesperada, narrada con verdadera sinceridad, y de una manera muy lúcida le pedía perdón por todo, sobre todo por sus infidelidades. A ella le pareció una muy buena señal. Esta vez el marido no se iba por las ramas buscando excusas tontas.
Verónica, ilusionada, había decidido darle una nueva oportunidad; sin embargo quiso hacer una última comprobación y encargó a un investigador que lo siguiera por espacio de una semana. No esperaba encontrar nada especial. Esta vez él estaba arrepentido.
Al término de la misma, el detective le paso el informe final. Su marido había tenido una recaída, sólo que esta vez su amante no era una mujer, era un hombre.
Assumpta Vendrell
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