CAMP G
Durante aquella soleada mañana, me dediqué a recoger todos mis enseres personales: ropa, calzado, complementos, productos de higiene personal, algún libro, y las pocas monedas que había estado ahorrando durante meses.Me sentía excitado, más nervioso que de costumbre,eso sí. Había estado paseando pasillo arriba y abajo toda la bendita semana.Mi estómago, vacío y prieto de emociones y sentimientos encontrados, era una pura caldera de gases, hervores, acidez y quemazón. Creo que jamás en mi vida había experimentado siquiera una sensación vital similar.Tocaba vestirse; no creo que mis compañeros tuvieran el preciado detalle de esperarme; no es costumbre; y conmigo no harían excepción;creedme!.Primero, me coloqué erráticamente los calcetines;con pulso desatinado. Minutos después, procedí a enfundarme los pantalones sin demasiada dificultad; y por último, y como colofón tortuoso, traté, sin mucha fortuna, de abrocharme los botones de la camisa. Sólo pude lograr el objetivo con tres; con el resto me rendí.Hacía calor,mucho calor; y además, no era mi cota de hombre elegante aquello que se reclamaba de mí en esos instantes. No veía el momento de salir.No veía el momento de iniciar mi viaje. Me preguntaba una y otra vez cuándo llegarían los amigos, y qué diantres estarían haciendo antes de venir a recogerme, ¿se fumarían unos cuantos pitillos entre risas?, ¿rezarían?, ¿hablarían de mí, y de mis defectos como ser humano;quizá también de los suyos?Sólo deseo que termine de una vez por todas esta angustiosa espera, porque la situación se torna insoportable.
Comencé a sudar hasta tal punto, que la camisa que me había colocado apenas unos minutos antes, ya estaba empadada en sudor.La taquicardia se me bebía a sorbos; y eso que supuestamente era yo quien necesitaba un trago de borracho de Western.
Mi maleta, repleta de ropa y recuerdos, estaba ansiosa por iniciar aquél viaje.Ambos teníamos destinos diferentes, previamente trazados. Yo era consciente de ello; y procedí a besarla, acariciarla, abrazarla, anhelando como un loco en pleno desvarío todo aquel trayecto que ella realizaría, y a mí se me negaba. Comencé a llorar desconsoladamente, siendo consciente de que todo comenzaba y terminaba en aquella triste habitación. Mi respiración se aceleraba, mi rostro amarillento como teñido por el pánico sólo hacía muecas incoherentes marcadas por un tempo que nadie controlaba, mis manos histéricas de uñas mordidas y padrastros infectados ya no sabían dónde colocarse, y se movían sin sentido, parandose si acaso segundos en mi pelo mojado, o enjugando ojos inundados de lágrimas. Mis últimas lágrimas antes del anhelado, pero a su vez, definitivo viaje.
Justo en aquél momento, escuché los pasos acompasados y contundentes de quienes venían a recogerme. Abrieron la puerta con llave. Pronunciaron mi nombre casi con voz gutural.Cogí mi maleta con fuerza; como si sintiera deseo irrefrenable de marcharme con ella. Cabizbajo, mudo y aterrado, me uní al compás del séquito amistoso. De pronto, la maleta se abrió, y de su interior cayó al suelo un hacha de tamaño mediano.Era brillante y de hoja afiladísima.Mis verdugos me dedicaron miradas demoníacas. No creo en los temas paranormales, pero era evidente, que mi mujer, descuartizada meses antes con aquél arma, manifestó de ese modo, que mi justo castigo, mi viaje final, estaba a pocos pasos de comenzar.
Dicen las malas lenguas, que la única diferencia que existe entre una cámara de gas y el averno es la palanca de On. En el fondo,no seamos cínicos, no me sentí tan mal en mi papel de Satán…
Elisa Martínez
EL VIAJE.
Mi mente esta intranquila, alejada de la realidad del día a día, de lo cotidiano, de lo normal, casi no puedo dominarla, junto con mi cerebro forman un complot para poseerme, temo olvidarme de respirar ,de andar ,de las necesidades básicas para existir, puedo desaparecer en un caos mental, donde mi ‘única libertad sería la muerte. Me dirige hacia países lejanos, para transportarme a través de su fantasía a otras culturas con otra forma de vida, climas calurosos, introduciéndome en mundos exóticos donde viven animales salvajes en libertad, por las selvas perdidas en medio de una vegetación inhóspita, para simular, vivir una aventura no ocurrida.
Cuando consigo dominarla y volver a mi realidad, permanece en mí un enorme deseo, el de viajar, como si se me hubiese imprimido en mi interior a la fuerza, sin saberlo, ¿Pero dónde? Sé que tiene que ser lejos, muy lejos, todo lo cercano, lo occidental es ya demasiado conocido, y valdría la pena adentrarse en esos países, donde cada minuto que pasas allí es una aventura, de todos modos ,tengo la extraña sensación, que elija el lugar que sea, habrá sido la elección de ella.
Egipto, ¡vaya que está lejos, el lugar¡ ¿ ya podrías haber elegido otro más cercano? Como Paris Italia, Viena! bueno se puede decir que no tienes mal gusto ¡ pero qué hago, hablando con mi mente, es decir conmigo misma? ¡Me estoy volviendo loca ¡.
Siempre me ha gustado la cultura Egipcia, hay tanto por decir, tanto por descubrir, es un mundo donde empiezas a encontrar un extraño pasado que podría ser el tuyo, secretos escondidos en los pasadizos de las pirámides, donde están enterrados los faraones, junto con sus preciados tesoros y algunos de aquellos pobrecitos que las construyeron, otros tuvieron más suerte, y les cortaron la lengua para no divulgar el secreto del lugar exacto de la tumba de tan importante personaje.
Me iré a El Cairo, para visitar las pirámides de Guiza, junto con la Gran Esfinge, para no perderme el museo donde se exhibe el tesoro de Tutankamón, pero, no puedo olvidarme del crucero por el Nilo, me costará poco imaginar la cantidad de personajes que han navegado por esas aguas, Moisés con su barba larga blanca, alzando su vara al cielo, para separar las aguas.
Poder ver a las enormes bestias, llamadas cocodrilos en las orillas del rio, tomando el sol, hablar con los nativos del país, para que me cuenten historias, que se han ido retransmitiendo de padres a hijos, para no ser olvidadas.
Las distintas aromas de la comida oriental, con la mezcla de las del té, las frutas exóticas que se venden en los pequeños mercados, envuelven el cielo de Egipto en un ambiente exótico, haciéndome vivir una película de aventuras, junto a un príncipe árabe, atravesando el desierto, subida a un camello, para observar por la noche el maravilloso cielo estrellado en medio de un oasis, al lado de unas palmeras. ¡Pues menudo viaje ¡ voy a tener, empiezo a notar un calor sofocante ,mezcla de extrañas aromas empiezan a entrar por mi nariz ,es como si estuviera flotando ,dentro de una nube ,recorriendo el espacio imaginario de Egipto. Ahora ya no sé donde me encuentro, si es presente pasado , futuro, o la mente ha vuelto a jugar conmigo , para engañarme y envolverme en una aventura fantástica, con príncipe incluido.
09-06-2010 Inma Corrius
ROAD TO SCOTLAND
Sí, lo tengo claro, lo voy a hacer. Ya está bien de guardar, de esperar, de aplazar……y total para que. Voy a realizar ese viaje con que tanto he soñado y es por eso que voy a escribir todo lo que se me ocurra para hacer una buena planificación y que no se me escape ningún detalle.
DESTINO: ESCOCIA
1º Punto: Decidir el itinerario que recorreré.
2º Punto: Detallar lo necesario para realizar el viaje.
3º Punto: Buscar vuelos, hotel, etc.
1º Punto
Tendría que escoger que parte de escocia quiero ver, o que tipo de viaje hacer. Lo mejor en estas ocasiones es buscar información, así que mirare Internet.
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Para volverse loca. Que si quiero un viaje romántico, con quien?, que si quiero un viaje misterioso, ¡uhhhhhh!!!!, que si quiero un viaje gastronómico, ¡sí y volver con 5 kilos más!, que si quiero un viaje literario, prefiero algo más liviano, y el más snob, golf en Escocia. La verdad, información no falta. Se barajan en mi cabeza los nombres de ciudades, Glasgow, Edimburgo, Dundee…..Los castillos ¡Ahhh los castillos! El de Blair, el de St. Andrews, el de Curross, el de Balmoral….Pero me tendré que decidir. Lo consultare con la almohada.
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Bueno, bueno, ya lo tengo decidido, o eso creo, iré a visitar los castillos los 5 primeros días y luego a Glasgow. ¡Ostras! pero si voy a Escocia seria imperdonable no visitar el Lago Ness, aunque eso queda muy arriba y se va de mi trayecto. Volveré a mirar el recorrido.
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Bien hay posibilidades de cambiar sin perderme nada, primero iré al norte a visitar el lago Ness, luego bajaré a visitar los castillos y finalmente a Glasgow. ¡Eh! Pero ir a Escocia y no visitar una destilería de Whisky también es un pecado, y el mejor centro donde ver la elaboración, historia y todo lo que se quiera saber del whisky está en Edimburgo……..Ya está, primero iré al norte a visitar el lago Ness, luego bajaré a visitar los castillos, luego pasaré por Glasgow y el último día iré a Edimburgo. Aunque pensándolo bien ya que el vuelo llega a Edimburgo el primer día iré a visitar el centro del whisky y luego ya parto hacia el lago Ness, los castillos y Glasgow. Si creo que esta es la mejor opción.
Primer punto realizado: 1º Decidir el itinerario que recorreré
2º Punto
Por aquellas tierras siempre hace frío aunque sea verano. Sí, ¿pero y si me encuentro con un verano atípico y hace calor?, no puedo llevar mucho equipaje, primero por el palo que me pueden dar en el aeropuerto y segundo, tengo que hacer muchos kilómetros de recorrido, lo suyo es ir ligero de equipaje, ¡hostia! me ha sonado a canción “es ligero equipaje para tan largo viaje, las penas pesan en el corazón”, ¡Ah música! me he de llevar música, y algún libro también, y …… lo mejor será hacer una lista como cuando era pequeña y me iba de colonias y mi madre me hacia puntear lo que metía en la mochila.
LISTA
- 10 mudas completas (y dos más por si acaso)
- 6 camisetas
- 4 camisas
- 6 pantalones largos
- 4 pantalones cortos
- 3 jerséis de manga larga
- Bambas de recambio
- sandalias
- Zapatillas
- Albornoz
- 1 toalla grande
- 1 toalla pequeña
- el chubasquero
- paraguas
- gafas de sol
- neceser
- 1 libro
- MP3
- Anorak
No se, no se, si me estoy pasando o quedando corta. ¿Como decidir en casa lo que te pondrás a miles de kilómetros, sin saber el tiempo que hará?, no es tarea fácil. De momento ahí queda la lista.
Segundo punto realizado: 2º Detallar lo necesario para el viaje
3º Punto
He mirado en Internet el maravilloso mundo de las compañías aéreas y se me ha empanado la mente, pero al final me he decidido por un vuelo que sale de Barcelona el 22 de agosto con vueling (menos mal que voy la segunda quincena de agosto, porque a principios te sablean con los precios), y la vuelta el 31.
Ahora le toca a los hoteles, que miedo me da.
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Me estoy empezando a desmoralizar. Es un trabajo de chinos buscar hotel por todo el recorrido que voy hacer. No se si mi presupuesto llegará para todo.
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Está claro, después de buscar, calcular, ajustar, cambiar ruta, no me llega el presupuesto para hacer el viaje que tanto tiempo estaba deseando hacer. He hecho los cálculos del billete de avión, de todos los hoteles del recorrido, que no ha sido fácil, pero yo cuando me pongo me pongo, y no llega. ¿Que hago ahora?, ¿otra vez lo aplazo?, tengo la sensación que como no lo haga este año ya no lo haré nunca.
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¿Cómo que no voy hacer el viaje? ¡Ya tengo el billete de avión reservado!.
Al final no voy sola sino que me he apuntado con un grupo que van por su cuenta, con mochilas, de albergues, sin nada reservado, en definitiva, a la aventura. He tenido que rehacer la lista:
LISTA
ü 8 mudas completas
ü 4 camisetas
ü 2 pantalones largos
ü 2 pantalones cortos
ü 2 jerséis de manga larga
ü Bambas de recambio
ü 1 toalla grande
ü chubasquero
ü paraguas
ü gafas de sol
ü neceser
ü Anorak
No se si veré el lago Ness, no se si veré una destilería de whisky, no se si veré algún castillo, ¡pero nena te vas a Escocia!.
Tercer punto realizado: Buscar vuelos, hotel, etc.
¡ ROAD TO SCOTLAND!
Maribel Martínez
SAMARKANDA
La primera vez que oí la palabra Samarkanda supe que algún día tenía que visitarla. La escuché por casualidad un día sin ubicar a lo largo de mi infancia, y me pareció el nombre más bello que una ciudad pueda tener. Samarkanda, es evocador, es sugestivo, te impulsa a inventarte leyendas y poner rostro a mujeres bonitas y exóticas y hombres recios y aguerridos, a soñar con grandes viajeros recorriendo sus callejones y mercados, a aventureros atravesándola y persiguiendo sus quimeras, a mercaderes comprando y vendiendo productos extraños en aquellas épocas.
Durante mucho tiempo Samarkanda quedó hundida en mi memoria, pero no olvidada, hasta que un día volví a recuperarla con la misma casualidad con la que conocí su existencia aquel día de mi niñez, y con eso también recuperé mi intención inevitable de visitarla. No tenía ni idea de que había allí, ni si era bonita o fea, es más, sólo tenía una vaga idea de su ubicación real. Sólo sabía que estaba en algún lugar del Asia central, pero si me hubieras preguntado entonces no habría sabido decirte a ciencia cierta si esta milenaria ciudad reposa sus cimientos en las actuales Uzbekistán o Kazajistán, o Turkmenistán o Tayikistán o incluso en la gran Rusia.
Tampoco te hubiera podido decir que tipo de gente la habita hoy en día o la habitaron antaño ¿eran blancos o asiáticos, eran simpáticos o arrogantes, eran ricos o pobres? Tampoco hubiera sabido decir el idioma que hablan o el dios al que rezan, sólo sabía que una ciudad que se llamase Samarkanda merecería una visita.
Así que aquí estoy, en pleno vuelo, leyendo sobre la mesa plegable del asiento 05L de un Airbus todo lo que Samarkanda ha sido y es. La cultura que tuvo, retuvo, perdió y adquirió, aprendiendo lo que comen y en que se comunican, donde están sus templos y sus mercados, que tipo de gentes la habitan y que tradiciones celebran, cuales son sus problemas y cuales sus gobernantes.
Leo y leo, y aprendo, me sumerjo en Samarkanda. Ahora sé que me dirijo a la segunda ciudad más importante de la actual Uzbekistán, a la que otrora fue gran capital de la ruta de la seda. Encrucijada de culturas para comerciantes y aventureros, para misioneros y soldados. Lugar donde se juntaron tantas tradiciones y culturas de las cuales, nosotros en occidente, no tenemos la más remota idea de su existencia.
Pienso en la multitud de caravanas que por allí pasaron con persas, chinos, mongoles, indios, turcos, árabes, kazajos, uzbecos… Me imagino a las hordas de mongoles que arrasaron con todo a su paso en el siglo XIII y evoco las sensaciones que para un europeo del siglo XIV como Marco Polo pudo tener al atravesar los límites de Samarkanda.
¿Me gustará? No lo he pensado, es más no he dudado ni por un instante que el nombre más bello y sugestivo que una ciudad pueda tener, llegue a ser una ciudad insulsa y anodina. ¡Claro que me gustará! O acaso pensáis que una ciudad a la que llaman Samarkanda puede decepcionar a algún visitante?
Max Jenaro
¿Porque Estambul?
Me sedujo la fotografía del Bósforo, el estrecho que une el mar de Mármara con el mar muerto y por otro lado separa los dos continentes, Asia y Europa.
Me atrae todo lo que sea distinta a mí, otros ojos , otras lenguas, otras ropas, otros aromas, hay tantos otros por entender y así saber, que la diversidad puede ser solo uno; empezé a recopilar fotografías de la ciudad, y hacer un álbum; la calle Taksim, el corazón de la ciudad , con el mar de fondo, movimiento intenso, colores, y los adoquines sucios; La alfombra más antigua del mundo, la Killim turca con su doble nudo de lana y sentado en ella un nómada en las espetas de Asia central ; Narquille ( La pipa de agua) rodeada de mullidos cojines bordados a mano; la mezquita de Santa Sofía majestuosa; la mezquita azul por donde los rayos del sol son celestes y las fotos invadieron el álbum en mí alma.
Ahora en el aeropuerto, esperando mí vuelo, con el álbum de guía , preparada para dejarme envolver por Bizancio, Constantinopla y la actual Estambul, culturas cristianas , árabes, otomana la precedieron . Por fin podré oler sus fragancias de especies y perfumes, mirarla pero sentirla, saborear sus comidas el Doner Kebap, anjova, el mejor pescado del mar negro , beber té de manzana, fumar en Narquille con sus aromáticos tabacos egipcios, relajarme en sus Hamam (baños turcos); cruzar en barcobus o por los puentes el, “Varo de vaca” traducción de Bósforo, caminar por la zona del Puente Gálata que une las ciudades Vieja y Nueva, pisar cáscaras de maní y líquidos derramados por el suelo, puestos callejeros de mejillones, de Kiwis pelados, pescado fresco, gente yendo y viniendo gritos de vendedores anunciando su mercadería. Subir a la torre Gálata y dejarme enamorar por una puesta de sol.
¿Están anunciando mí vuelo?
Mercè Capdevila
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