MADRE

Siempre supe que algo había cambiado en mí cuando di a luz, no me refiero a los cambios físicos, sino a algo más, a ese algo que te hace tener una conexión con tu hijo, ese algo que sin saber por qué te dice más que cualquier palabra y expresa más que cualquier grito.

Siempre supe que mi hijo nunca me podría engañar, aunque sus palabras me dijeran todo lo contrario a lo que realmente expresaban. Esas palabras a las que yo les daba una credulidad resignada, porque la vergüenza de no saber rebatir sus mentiras me hacían creer en ellas.

Siempre me sentiré culpable por eso, por haber hecho el esfuerzo de creer las palabras de un adolescente que sabía que me mentían, pero que el amor mal entendido me obligaba a auto-convencerme que me decían la verdad. Esas palabras que decían:

-si sólo han sido unos cigarrillos.

O unos años más tarde:

-me di un golpe en la nariz por eso me está sangrando.

Y cuando le veía de manga larga todos los días, incluso los de más calor de verano:

-es que lo que se lleva es la manga larga Mamá.

Siempre seré yo la responsable de haberle querido de una manera tan mala y ahora tan dolorosa, de esa manera en la que ves guapo a un hijo, incluso con la delgadez de un enfermo y las arrugas tempranas de viejo.

¡Si no le hubiese querido tanto, quizá, ahora seguiría aquí conmigo!

Siempre recordaré aquella llamada nocturna, porque ya sabía lo que me iba a decir. Esa voz seria y seca que se identificaba como la policía y me interrogaba acerca de mi identidad y si era la madre de mi hijo. ¡Ya sabía lo que me iba a decir!, siempre lo supe, siempre supe lo que le pasaba a mi hijo, porque él era parte de mí y yo sentía a través de él. Por eso ahora yo también me muero cada día que no lo siento, cada día que no encuentro esa conexión, cada día que me doy cuenta que ya no soy Madre.

Max Jenaro


ÁNIMES PERDUDES.

En les nits fosques quant les poques estrelles que hi ha, s’amaguen en els primers núvols que hi ha, com per passar desapercebudes ,fent que la foscor es torni més terrorífica,per deixar pas a les ànimes perdudes que pul·lulen pels carrers,buscant els cossos de la gent,per introduir-se dintre.

Animes que han perdut el camí,que estan desesperades buscant el cos, tan se val de qui sigui ;van perdre el seu,sense saber com, i es troben perdudes en un mon que no es el seu,estan en el mixt del nostre y del seu. Estan buides sense forma,surant sobre els cossos vius dels homes que es peixegen .movent les cames i braços d’un cantó a l’altre per desplaçar-se i anar a qualsevol lloc,braços per abraçar, mans per acariciar, peus per caminar, un cor que batega dintre seu per donar-los la vida.

Elles ho han perdut tot,no tenen forma i ja no poden caminar ni ,abraçar, ni boca,per poder fer un peto als seus estimats, que van deixar tan de presa a la terra ,Ja no es veuen reflectides en els aparadors de les botigues,els materials ja no retenen aquets nous cossos,ja no poden reposar en els bancs ,son com la boira que s’esvaeix sense forma, a poc a poc;els seus cossos van quedar destrossats esmicolats en mil trossos sota l avió,per transformar-se en lo que son ara, animes en pena, en busca d’un nou cos, per ficar-se dintre, per posseir-lo i aniquilar la seva autonomia ,per crear, la que elles havien perdut quant van morir i tornar a estar vives.

Cossos posseïts per animes inquietes desassossegades,que van arrossegant pels carrers d’aquesta nit fosca, com morts vivents, produint la horrorosa visió,de la lluita entre la vida i la mort. En mixt de tot aquest horror ,s’acosta una dona, que passa les nits dormida en un banc y que te un estrany sentit desenvolupat .Comença a cantar una melodia amb unes breu paraules, per dirigir a les ànimes al mon al que pertanyen, l’altre mon el que esta més enllà de la vida.

Les formes fantasmagòriques ,que estava veient aquella dona,van anar desapareixent cap un punt llunyà, invisible,per abandonar els cossos dels vius, i estar en pau.

02-06-2010 Inma Corrius.


SISÈ SENTIT?

-Diuen que hi ha gent que te un sisè sentit. Tu saps que vol dir això?


-Oi i tant!, jo mateixa en tinc un.


-Ah sí!, i que es?

-Dons es allò que pots saber per intuïció, sense que ningú et digui res pots saber com seran les coses abans de que succeeixin.

-I això com s’obté?


-Oh no, no s’obté, això va amb tu. Neixes amb ell o no neixes. Som algunes persones les que tenim aquest do.


-Posam exemples de quan tu l’has fet servir.

-Mira! va ser com quan vaig predir que l’Anna i el Joan es separarien. -Ah! El fet que sempre s’estaven barallant i insultant, no te res a veure?


-Nooooo! Es el meu sisè sentit.
O, quan vaig dir que la Maria cauria en aquella festa de disfresses, i al final va caure.


-Vols dir?, que portes el vestit molt llarg i anés una mica beguda, no va ajudar?

-Nooooo! Es el meu sisè sentit. O, quan vaig assegurar que els nens no guanyarien la lliga faltant 3 partits per acabar.


-Ja! Que anessin penúltims tampoc ho feia pensar.


-No dona, es el meu
sisè sentit, veig les coses abans que succeeixin.


-Aaaaah!!! ara ho entenc!!………. Dons Laura, ves en compte amb el teu fill que no l’expulsin de l’escola, i amb la feina, que no et facin fora, tal i com estan ara les coses seria fotut, i quan condueixis fes-ho de dia.


-I perquè em dius aquestes coses?


-Es el meu sisè sentit que ara tot d’una ha florit!!!……Saber que el teu fill te 4 expedients disciplinaris de conducte i assistència a l’escola, que estas de baixa fa 1 any i mig sense una malaltia clara que no t’impedeix anar al gimnàs i de viatge i que, tot i tenir 2 diòptries als ulls, no portes ulleres, per allò de la imatge, no te res a veure, de debò, es el meu sisè sentit que, com a tu, en fa intuir allò que succeirà abans de que succeeixi.

Maribel Martínez


LA CIUDAD

Cansada de andar sin rumbo, de sentir el calor del asfalto en mis pies y del peso de mi cuerpo decidí sentarme en las escaleras de entrada a la iglesia.

La gente que iba por la calle parecían fantasmas temblorosos. Avanzaban arrastrando los pies a través de la calima. Sus miradas, perdidas en sus pensamientos, estaban vacías. Sus rostros, llenos de surcos, eran el reflejo mismo de la tierra seca y agrietada que rodeaba toda la población. La constante exposición al sol, la falta de lluvias y el viento habían convertido el paisaje en una tierra árida, estéril.

Todos evitaban el roce, la mirada y las palabras con aquellos que se cruzaban.

El ambiente seco y austero había contagiado la personalidad de aquella gente. Eran cuerpos sin alma que vagaban por las calles sin un lugar a donde ir.

Sus manos, ásperas como la tierra, colgaban de sus brazos balanceándose levemente al lado de sus rígidos cuerpos. Todos iban con las manos señalando al suelo como si éste fuera el culpable de todo lo que ocurría.

De sus cuerpos secos no podía salir vida alguna. Eran, como la tierra, cuerpos estériles.

No sé cuánto tiempo estuve allí pero poco a poco fue anocheciendo. Después de que el último rayo de sol se escondiera por detrás de los tejados, un aire frío invadió la plaza. Busqué en mi bolsa ropa de abrigo y saqué un jersey y una bufanda. Me acurruqué intentado que el calor de mi cuerpo no se escapara.

A pesar del frío, la gente continuaba cruzando la plaza. Seguían con la misma ropa, el mismo aspecto. No parecía que el frío les hubiera afectado.

De vez en cuando alguna ráfaga de viento traía algún papel o bolsa de algún lugar de aquella ciudad, o golpeaba alguna ventana o puerta mal cerradas. Éstos eran los únicos sonidos que se oían. En todo el rato que estuve allí no vi ni un pájaro, ni un perro, ni un gato, sólo aquella gente.

Empecé a preguntarme de dónde vendrían, quiénes eran, qué hacían, adónde iban, qué les pasaba. Pero no se me ocurría nada con sentido.

Me levanté en busca de respuestas. Paseé por la plaza intentando acercarme a los individuos solitarios, buscando sus miradas, saludándolos e intentando conversar con ellos, pero todos conseguían evitarme. Era gente huraña y esquiva, acostumbrada a la solitud y al individualismo.

Volví a mi rincón aterrorizada. Quería salir corriendo pero ¿adónde podía ir? De repente me di cuenta que llevaba ya muchos años en aquel lugar y nunca había podido salir ni podría salir. Era esclava de la ciudad.

Maria Vaquer

EL SUEÑO IMPOSIBLE

Se despertó como un día cualquiera, nada especial, despertó Andreu, Bon día! Amunt! Su hijo se lavaba los ojos con las yemas de los dedos, se sonrió, Andreu agafa l ´aigua amb les dúas mans i rentat ve la cara, huy! fue su respuesta, ¿cuándo dejaría de lavarse como los gatos? Etna gritaba desde su cuna, mama! Bibi! Hi ha vaig carinyo, cogió el biberón de la cocina y fue al encuentro de la sonrisa que era su hija, la niña le hecho los brazos al cuello, pren-te poc a poc! Volvió a la cocina el vaso de leche y su hijo se hacían los despistados, Andreu la llet! Y todo convencido señalo su índice en posición diagonal, que siguin tres dits y lo besó en la frente, su mirada transparente y profunda de color aguamarina, se proyectó en sus ojos, cuesta criarlo, pensó, i no faixis trampa, le dijo dándole otro beso , era su primer amor y dolía com tal.

El resto de la mañana transcurrió como siempre l levar a Andreu al colegio a Etna la guardería, hacer algunas compras y preparar la comida, los recogió al mediodía, comieron y a las tres de la tarde los volvió de nuevo a llevar, Andreu salía del cole a las cinco, pero se quedaba hacer atletismo en el cole, le iba bien hacer ejercicio, demasiada energía para esa mente pensante! Etna a las cinco el típico horario de guardería, ella aun no trabajaba fuera de casa, con Andreu estuvo dos años, y Etna tenía 20 meses, le quedaba poco para volver al trabajo, era de media jornada y le gustaba.

Al volver a casa se sintió cansada tenía sueño, quedo dormida en el sofá , el sueño más placentero de su vida se presentó de pronto, volaba por campos y playas , liviana como pluma mecida por el viento, era un sueño se dijo a sí misma, y encontró extraño hablarse , estaba dormida o no , y si era así porque se escuchaba, empezó a tener miedo y quiso despertarse , pero su cuerpo dejo de pertenecerle, paralizada, no podía mover ningún miembro, ni dedos , ni manos, ni piernas, y estaba ciega, la angustia seco su garganta, el corazón le golpeaba el pecho, gritaba i no se oía, que le estaba pasando, podía pensar, tal vez estuviera muerta pero pensando, Etna, tenía que recogerla a las cinco! Se encontró mirando el reloj del salón , las cinco menos cinco, como podía verlo si no podía moverse, entonces se vio tumbada en el sofá, su cuerpo allí tendido aparentemente dormido, sus facciones relajadas, quiso agarrarse a sí misma por los hombros , despertar su cuerpo pero no había contacto, sus manos translucidas, traspasaban sus brazos, Etna! Tenía que recogerla, estaría asustada, la hora de la salida de la guardería había ya pasado, estaría esperándola, y así como de imposible salió de su cuerpo, se encontró en el aula de la niña que pintaba tranquilamente sentada en la pequeña mesa, Imma la profesora se dirigía a ella preguntando, Etna que mires al sostre tan atenta, a la mama, sí ara vindrà, fes-li un dibuix ven maco.

Entro en su cuerpo de la misma manera que salió, volando dormida, cogió el abrigo y el bolso y corrió todo lo deprisa que pudo, llego a la guardería, ho sento molt, deu meu, i quarto de set, pensaba que no arribaba, no t’amoïnes l´Etna está, contesto la profesora, mira a estat fen un dibuix que diu que es la mama que a vingut a veurà-la, i això son llumetes. Ella la había visto dibujando, se puso pálida y disculpándose de Imma se marchó a buscar a Andreu, sudado y corriendo llegó donde madre e hija lo esperaban, en la mano de Etna el dibujo, a veure que has fet? Cogió el papel i lo miro, mama l´Etna no sap encara dibuixar, no carinyo, es encara petita, contesto. Mercè Capdevila

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