Personals

Viajar

Plaza Mayor, MadridPatio de la Armería, MadridBasílica del Pilar, ZaragozaPalacio de la Aljafería, ZaragozaCuando vuelves de un viaje, al llegar a casa, notas que algo de ti ha cambiado. Has andado por calles desconocidas, te has dejado llevar por otras costumbres, el acento te ha cambiado un poco y en...

Lo que te hace grande

Lo que te hace grande es precisamente lo que ni tú mismo sabes que tienes, ni siquiera lo puedes ver. Tus enemigos intentarán tumbarte acrecentando tus defectos, creando a tu alrededor sombras, convirtiendo lo bueno que vivieron contigo en lo malo. Es su forma de llevar la pérdida, tu pérdida,...

Cicatrices

Normalmente, despedía con alegría a los pacientes. La mayoría se iban con moratones en los brazos o con cicatrices: unos sobre el apéndice, otros en medio del pecho, otras bajo el vientre y se iban con un bebé en brazos, algunos detrás de las orejas, muchos sobre las rodillas y...

Esqueletos

Al final, acabas llegando al esqueleto. Por el camino, fuiste despojándole de capas: la piel, la grasa, los músculos, los órganos, etc. Solo queda esqueleto. Llegar hasta ahí no fue fácil porque sabías lo que te esperaba. Sabías que todas esas capas ocultaban lo importante. Sin embargo, me gusta pensar...

Pies fríos

El otoño empieza a ponernos capas. Nos ocultamos de nuevo entre ropas y caretas. Es entonces cuando nos es más fácil ver a fantasmas del pasado pasear por las calles entre pañuelos y sombreros. Vuelven a mirarnos y alguno consigue llegarnos al alma. Nos estremecemos, volvemos a recordar aquellos cafés,...

Rutina

A veces, nos empeñamos en huir de la rutina, pero créeme, no hay nada mejor que recrearse en ella cuando, como una cachorra, me hago un ovillo a tu lado en el sofá. Entonces, empieza la vida.

85 años y un día

Hace 85 años y un día las mujeres conseguíamos nuestro derecho al voto. Nos acusaban de ser intelectualmente inferiores, pero no ha cambiado demasiado la percepción que entonces se tenía de la mujer a la que hoy se tiene. Pocos son los que se atreven a decir algo por el...

Aunque tú no lo sepas

Cada vez que escucho Aunque tú no lo sepas, ya sea en la voz de Quique González o de Enrique Urquijo, me estremezco. Cuántas cosas no decimos, cuántas cosas se nos quedan en el tintero... Es como aquel verso de Sabina: "los besos que perdí por no saber decir te...

Sigue

Sigue soñando como un niño. Sigue guardando esa inocencia que te regala emociones ante cualquier cosita que rompe con la rutina. Sigue dejando que tus ojos oceánicos brillen con pequeños gestos. Sigue caminando, aunque estés cansado. Sigue hablando cuando lo necesites; no te guardes nada porque seguiré escuchando. Sigue enviando...

Instrucciones de uso

Montaje extraído de Google ImágenesOjalá la vida viniera con instrucciones de uso. Ojalá pudiéramos coger un librito que nos indicara por dónde salir cada vez que nos derrumbamos y nos perdemos. Y si faltan tornillos, como si fuéramos un simple mueble de Ikea, no pasaría nada, pues podríamos aguantar en...

Batallas

A veces, el miedo vendrá a visitarte y puede que aparezca con un aroma de tristeza. Debes estar tranquilo, a todos nos pasa; vivir es una encrucijada constante. Puede que, incluso, llegues a no saber quién eres. Te mirarás en el espejo y verás a un desconocido al que le...

Luz propia

Extraído de Google ImágenesRecuerda aquel fragmento de El Principito en el que se regalan las estrellas. Lo hacen sonriendo, así cada vez que las miren y estén lejos, se recordarán mutuamente felices y el universo bailará al son de ellos. El abuelo, sin ir más lejos, no quiso tristeza en...

Pájaros de barro

Nos conocemos desde hace mucho tiempo, aunque a veces seamos las mayores desconocidas. Me has acompañado en cada viaje, has tocado todas las pieles que mis manos han acariciado, has visto el mundo a través de mis ojos y has llorado al escuchar las mismas canciones que yo. Pero a...

El abandono del cadáver

"Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy". Alejandra PizarnikY, poco a poco, perdí el miedo. Poco a poco, empecé a pisar fuerte, sin importarme el estruendo que provocaban mis pies descalzos. Me levanté para temblar en tus brazos, para vibrar con la vida, para mirar...

La salida del laberinto

El conejo le preguntó a Alicia de qué servía correr tanto por el laberinto. La muchacha se encogió de hombros y se quedó en silencio. El conejo no entendía la actitud de Alicia, pues de sus prisas había pasado a la quietud. Ella sonría sin más, aparentemente; él intentaba comprenderla....